Cambio

El cambio que no llega y la voluntad que tampoco

Creatividad y procesos de cambio en la complejidad de la organización.

Cambio

Con sólo desearlo, el cambio no sucede. He probado por todos los medios generar cambios instantáneos y la verdad es que no lo he conseguido. El concepto cambio da una sensación de inmediatez, de chasquido automático que nos hace pensar que con sólo desearlo, el cambio se va a producir. Yo misma me pasaba horas frente al televisor blanco y negro de la cocina de casa, soñando que con un solo gesto de mi nariz, lograría acomodar mi habitación como lo hacía Samantha (Elizabeth Montgomery) en Hechizada (Bewitched). Horas frente al espejo y nada. Ni nariz contoneándose, ni ropa colgada. Nada.
 
Y es que los cambios no son automáticos, ni instantáneos. Son procesos que empiezan mucho antes de dar el primer paso hacia lo nuevo.
 
Todos los cambios se gestan a partir de una incomodidad, algo molesto. Tanto en lo personal como en lo profesional, todo comienza con algo que no nos gusta. Puede ser que el mercado haya cambiado las reglas, puede ser la incorporación de nuevas opciones tecnológicas, incluso la competencia, fusiones… lo que sea. Cada hecho nos modifica y en algún punto sentimos y decidimos si nos gusta, nos hace bien, está en línea con nuestra estrategia u objetivos o simplemente no lo aceptamos tal cual nos ha llegado.
 
Frecuentemente me encuentro con corporaciones que sienten la necesidad de generar un cambio. Llenan “Powerpoints” con metas, grandes objetivos, miles y miles de horas invertidas en slides con gráficos y palabras. cientos de reuniones y summits hablando del cambio y se olvidan de lo fundamental: la voluntad de realmente hacerlo.
 
No basta con desearlo, uno tiene que estar predispuesto a que suceda y tiene que estar abierto a todas las nuevas posibilidades que se abrirán tan pronto comencemos a avanzar. Uno se tiene que ensuciar las manos porque “cambio” es un proceso que comienza escrutando el camino que nos ha traído a este punto de inflexión.
 
Ese repaso a lo que ya hemos hecho es conveniente que sea a conciencia. Revisando los puntos fuertes, lo que nos vamos a llevar del otro lado, a la nueva realidad que pretendemos generar. Como verás, no hablo de un futuro que llega, ni viene, ni toca. Hablo de generar y de procesos, y de actitud. Los cambios no llegan, uno los produce. Porque no se puede sólo desearlo, sino hay que tener ganas de trabajar en ellos, y a conciencia, y estar dispuesto a las consecuencias. También conscientemente.
 
Los procesos de cambio no suceden en un departamento. porque esa unidad, no trabaja independientemente, sino, dentro de un sistema y su cambio tiene efectos colaterales en otros departamentos. No se puede pretender ser una organización creativa si la creatividad no forma parte de la estructura, de la cultura de la empresa. ¿Necesitas tener las oficinas de Google para ser más creativo? No. Necesitas ser tú, con una actitud más abierta y una voluntad de cambio convencida desde las mismas entrañas de la organización y por ende, indefectiblemente, de cada una de las personas que están allí dentro.
 
Las organizaciones están basadas en las personas, y como si fueran un cuerpo humano, cada una de sus células responde a un estímuloSi todas ejecutan una acción organizada, el movimiento se llevará a cabo con éxito. Sino, simplemente tendremos un gesto sin sentido, un espasmo, un tic.
 
Enviar a tu plantilla a hacer un curso de innovación en las empresas, no los hará más innovadores si ellos mismos, como células de tu cuerpo-empresa, no adoptan una actitud abierta a lo nuevo. Es usual encontrar a líderes de equipo defendiendo ciegamente a su personal como muy creativos, echando balones fuera porque ellos no pueden generar más ideas. Y al observarlos en acción, ves que desde lo alto, ante la mínima posibilidad de decir algo nuevo, llega el NO por respuesta. Y claro… ¿quién quiere aportar algo cuando, de antemano, la respuesta va a ser negativa? ¿Quién es capaz de regresar a su casa satisfecho habiendo sido rechazado constantemente? ¿Quién puede ofrecer más y mejores ideas o soluciones a los proyectos, si cada vez que abre la boca, llega un muro? Te ahorro el pensarlo: nadie.
 
No se puede pretender tener un equipo más creativo, si no experimentas lo que es la creatividad. No te digo que seas un experto, sólo que la entiendas, la respetes, la promuevas y la vivas. Tiene que ser parte tuya. Hacer cursos de innovación, no te va a hacer innovar en tu empresa si tú, como persona, no estás dispuesto a vivir, experimentar y palpar esa innovación. Así como un taller de creatividad, no te va a dar creatividad (no es algo que se dé), sólo te va a abrir los ojos a unos métodos, sistemas y consejos para “hackear” lo que conocías, la forma en que trabajas y la forma en que concibes el mundo. Porque uno no puede despertar la creatividad en la puerta de la empresa y apagarla al irse.
La creatividad es una actitud abierta al cambio, a lo que pueda suceder. Con esas herramientas re aprendidas, tú comienzas a trabajar en tu actitud, a explorar y a perderle el miedo a que los acontecimientos te modifiquen.
 
Perderle el miedo a lo nuevo significar soltar la comodidad de lo conocido y plantearse qué hemos hecho bien y qué mal. Ser consciente de los fallos no es agradable, pero menos lo es el tirar balones fuera y gastar horas y recursos en “Powerpoints” que quedarán obsoletos tan pronto te pongas en marcha.
 
Gestionar los cambios es saber quiénes somos, estando muy abiertos a quiénes queremos ser, sabiendo que ante el mínimo gesto de cambio la complejidad cambiará y se modificará, con efecto mariposa, todo la esfera que nos rodea. Es como que a cada paso la realidad cambiara, incluso mucho antes de llegar a nuestra meta. Así como una carrera de 10 km, será de 8 km al recorrer los primeros 2 km. Y en ese momento tendrías que gestionar tu fuerza para el resto de distancia que te queda hasta la meta.
 
Los cambios se generan desde el interior de las organizaciones, y antes de que entren en las oficinas de la empresa, se generan en cada uno de los individuos que trabajan en ella. Es decir si pretendes cambiar, convertirte en una empresa innovadora, no sucederá mágicamente el lunes a las 9 de la mañana. 
No, los cambios son procesos. Ha sido una evolución de hechos que te trajeron a la idea de cambio, hay análisis de situaciones de ventajas y desventajas de la próxima situación. Ahí estás en la segunda fase del proceso y la tercera comienza cuando activas los mecanismos para ejecutarlo.

 

  • ¿Cómo te enfrentas a los cambios? 
  • ¿Has probado cambiar cosas en tu vida o en tu organización, y tienes la sensación de que en realidad no has avanzado? 
  • ¿Qué estrategias has usado? 
  • ¿Será que el temor a lo nuevo nos paraliza tanto que nos hace abandonar lo que pretendíamos cambiar? 
Posiblemente esta pregunta necesite hacérsela la persona que no verá que tiene un problema. Pero, otro día, hablaremos de la auto-ceguera.

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